lunes, 27 de mayo de 2013

Mientras tanto en la hora de verano del Pacífico...


Dentro de lo ambiguo de tus susurros hay todo un mundo de posibilidades (movimientos, palabras, refranes) que repartidos por allí parecen mil pedacitos de gozo dibujados en el silencio de tu habitación. Tenerte allí sin sentir tu respiración me enfurece, ya tendré bastante tiempo para extrañarte, ahora quédate a 0 cm. de mi y no te despegues. Momentos así son como si de repente pusieras play en tu reproductor musical y la canción que quieres escuchar suena, y es la exacta para esa persona. Vas cantando con las manos, y siguiendo el ritmo con los labios.
Tus besos son ¡GALAXIAS! (Para serte sincera, es lo primero que se me vino a la mente al recordar uno de tus besos, pero si tratara de descubrir un solo adjetivo me volvería loca, así que dejémoslo en galaxia simbólica, ¿ok?)
Sacas mi polera (llevo mi perfume dulce puesto) y así, en sus brazos, vemos como el mundo se derrumba... Esta es la idea de amor que siempre esperé, y aunque sea una gran palabra, los dos la estamos viviendo condicionados.

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